«Las cintas de corrupción de Erdogan son auténticas»

El principal partido de la oposición de Turquía, el Partido Republicano del Pueblo (CHP), ha presentado pruebas que, según dice, demuestran que las grabaciones de audio filtradas que implican al presidente Recep Tayyip Erdogan y a su círculo familiar en un escándalo de corrupción son auténticas.

Celal Kilic, el abogado del líder del CHP, Kemal Kilicdaroglu, en una rueda de prensa dijo a los periodistas: «Las llamadas telefónicas de Erdogan basadas en la investigación de la corrupción son auténticas. Descubrimos y probamos que esas cintas no fueron fabricadas».

Kilic presentó un informe pericial sobre las grabaciones de audio durante la vista de un caso presentado por Erdogan contra Kilicdaroglu. Kilic denunció la afirmación de Erdogan de que se estaban utilizando grabaciones «fabricadas» en las acusaciones de corrupción contra él.

El 17 de diciembre de 2013 la policía turca detuvo a 26 personas, incluidos los hijos de tres ministros del gabinete de Erdogan y docenas de otras personas, por cargos de corrupción, soborno y manipulación de licitaciones.

Las grabaciones entre Erdogan y su hijo Bilal supuestamente revelaron una discusión entre los dos en la misma mañana de las operaciones de corrupción, sobre cómo reducir los fondos a «cero» distribuyéndolos entre varios empresarios pro-Erdogan. La voz de Bilal, en un momento dado, supuestamente dice que todavía quedan por disponer unos 30 millones de euros. «Lo que sea que tengas en la casa, deshazte de ello, ¿de acuerdo?» supuestamente la voz del entonces primer ministro Erdogan se escucha en la grabación.

Erdogan le dice a Bilal que su hermana Sumeyye está en camino para ayudarle y le advierte a Bilal que le diga a otros miembros de la familia que también se deshagan del dinero en efectivo en sus casas y oficinas.

Erdogan acusó al movimiento Gulen de piratear las comunicaciones estatales encriptadas para «montar» conversaciones telefónicas, sugiriendo que advirtió a su hijo de que escondiera grandes sumas de dinero antes de las redadas de la policía.

El movimiento negó las acusaciones de Erdogan.

«Probamos que las grabaciones telefónicas de Erdogan no eran un montaje sino auténticas», dijo el abogado de Kilicdaroglu.

Haciendo la vista gorda a las llamadas de la oposición para que se investigara las acisaciones de corrupción, el gobierno de Erdogan cambió la marea en su contra a finales de 2013 llamando a las operaciones policiales como un intento de golpe de Estado.

El gobierno despidió a los fiscales y a las fuerzas policiales que participaron en dos investigaciones separadas que tuvieron lugar el 17 y el 25 de diciembre de 2013. Posteriormente, los funcionarios judiciales recién asignados liberaron a veintiséis sospechosos de corrupción y arrestaron a los fiscales y a los agentes de policía que llevaron a cabo las investigaciones.

Acusaciones de corrupción

Durante la investigación de la corrupción del 17 al 25 de diciembre, el gobierno de Erdogan y varios empresarios se enfrentaron a graves acusaciones de corrupción. Los investigadores detuvieron a 89 personas. Entre las personas detenidas en ese momento se encontraban Baris Guler, hijo del entonces Ministro del Interior Muammer Guler; el hijo del entonces Ministro de Economía Zafer Caglayan, Kaan Çaglayan; el hijo del entonces Ministro de Medio Ambiente y Planificación Urbana Erdogan Bayraktar, Oguz Bayraktar; el ex Director General de Halkbank, Suleyman Aslan; el ex Jefe del Municipio de Fatih, Mustafa Demir; y el empresario turco-iraní Reza Zarrab.

El gobierno de Erdogan despidió a casi seis mil policías, incluidos los oficiales de seguridad, los jefes de policía, los fiscales y los jueces, como parte de la purga de los presuntos seguidores de Gulen que comenzó el 17 de diciembre.

Zarrab fue arrestado por «el cochecho y crear una organización criminal» y Suleyman Arslan fue arrestado por el cohecho. Los tres ministros renunciaron.

En el centro del escándalo estaba la venta de oro de Turquía a Irán que ayudó a Irán a eludir las sanciones de EE.UU.

El 25 de diciembre de 2013, tuvo lugar una segunda operación y el fiscal Muammer Akkas emitió órdenes de detención contra varias personas, entre ellas el hijo de Tayyip Erdogan, Bilal Erdogan, pero no lo hizo porque las fuerzas policiales no siguieron las instrucciones del fiscal.