Un informe de la ONU detalla las violaciones de los derechos humanos en zonas bajo control militar turco


La Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos (ACNUDH) detalla en un informe mensual de junio los abusos a gran escala de los derechos humanos en áreas bajo control militar turco, específicamente en la provincia siria de Afrin, que fue arrebatada de las Unidades de Protección Popular Sirio Kurdas (YPG) por el ejército turco en marzo.

El ACNUDH ha pedido al Gobierno turco que garantice que los rebeldes amparados por el aliado de Turquía, el Ejército de Siria Libre (FSA), se adhieran al derecho internacional humanitario, escribe Wladimir van Wilgenburg para Kurdistán 24.

“Los civiles que ahora viven en zonas bajo el control de las fuerzas turcas y de los grupos armados afiliados a ellas siguen enfrentándose a dificultades, que en algunos casos pueden equivaler a violaciones del derecho internacional humanitario y a violaciones o abusos del derecho internacional de los derechos humanos”, señala el informe de la ACNUDH.

Las fuerzas del FSA apoyadas por Turquía y el ejército turco tomaron un vasto territorio en el norte de Siria durante la Operación Escudo del Éufrates (agosto de 2016-marzo de 2017) y la Operación Rama de Olivo (enero-marzo de 2018) para impedir que los kurdos sirios crearan una región autónoma.

Como resultado de estas operaciones y acuerdos con Rusia y Siria, Turquía controla ahora una gran área contigua desde Yarábulus hasta Idlib. Según el informe, la situación de seguridad bajo el control de los rebeldes respaldados por Turquía sigue siendo inestable, con enfrentamientos internos entre grupos respaldados por Turquía.

“Fuentes de Afrin y de otras zonas de la gobernación septentrional de Alepo informan a la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos de que hay altos niveles de delitos violentos”, dice el informe. “Con civiles víctimas de robos, acoso, secuestros y asesinatos. ACNUDH sigue recibiendo denuncias de discriminación contra civiles a los que se considera simpatizantes o afiliados a las fuerzas kurdas.”

“ACNUDH ha recibido informes de anarquía y criminalidad desenfrenada cometida por grupos armados en zonas bajo el control de las fuerzas turcas y grupos armados que operan bajo su control en el norte de Siria”, añade el informe.

“Los civiles han informado a la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos de que varios miembros de los grupos armados de oposición que operan en la zona son antiguos delincuentes, contrabandistas o narcotraficantes locales bien conocidos.”

Además, ACNUDH confirma los informes de que se han producido saqueos en gran escala de viviendas y tiendas, así como de instalaciones gubernamentales y militares, y la confiscación de inmobiliarios privados por parte de combatientes de diversos grupos armados afiliados a Turquía.

“Se cree que se han producido saqueos a gran escala inmediatamente después de la toma de cada zona, aunque se siguen recibiendo informes de que los saqueos -sobre todo de vehículos y equipos agrícolas- continúan a diario”, añade el informe.

Según el informe, se cree que se ha vendido una cantidad considerable de propiedades saqueadas en los mercados de Azaz, a pesar de las denuncias de que la “policía” local de Azaz ha detenido a numerosas personas acusadas de ser responsables del saqueo.

Además, en el informe se detalla el secuestro de civiles, que, según la información disponible, suele estar motivado por el pago de rescates. “La Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos (ACNUDH) ha documentado al menos 11 casos en los que civiles, entre ellos mujeres y niños, fueron secuestrados, algunos de los cuales fueron liberados después de pagar rescates que oscilaban entre 1.000 y 3.000 dólares, mientras que el paradero de otros sigue sin conocerse”, dice el informe.

El informe confirma que miles de combatientes, sus familiares y civiles desplazados y evacuados de las gobernaciones de Ghouta oriental, Homs y Hama están ocupando ahora los hogares de civiles, en su mayoría kurdos, que huyeron de la violencia en África en febrero y marzo.

“Muchos civiles que tratan de regresar a sus hogares los han encontrado ocupados por estos combatientes y sus familias, que se han negado a desalojarlos y devolverlos a sus legítimos propietarios”, dice el informe.

Preocupa al ACNUDH que permitir que los árabes ocupen las casas de los kurdos que han huido impida efectivamente a los kurdos regresar a sus hogares y pueda ser un intento de cambiar permanentemente la composición étnica de la zona.

Además, hay informes de que se están confiscando bienes civiles con el pretexto de que la persona había estado afiliada de alguna manera a las fuerzas kurdas.

ACNUDH también sigue recibiendo denuncias de que se saca a civiles, incluidas mujeres, de sus hogares o se los detiene en puestos de control, sobre la base de acusaciones de estar afiliados a las fuerzas kurdas.

“El paradero de un gran número de esos civiles sigue sin conocerse”, dice el informe.

“Como cuestión prioritaria, ACNUDH insta a la República de Turquía a que vele por que todos los grupos armados sobre los que ejerce control en Afrin y otras zonas de Siria cumplan estrictamente las obligaciones que les incumben en virtud del derecho internacional humanitario (DIH). Además, ACNUDH insta a todas las partes a que respeten estrictamente todas las normas aplicables del DIH en relación con la protección de los civiles.”

El informe también hace un llamamiento a Turquía y a los rebeldes apoyados por Turquía para que garanticen que se facilite a las personas desplazadas el regreso a sus hogares en condiciones de dignidad y seguridad, en plena conformidad con las normas humanitarias.