Un importante informe revela el aumento de hostilidad hacia los refugiados sirios en Turquía


International Crisis Group enfatiza la hostilidad de la comunidad anfitriona hacia los refugiados sirios está aumentando en las áreas metropolitanas de Turquía. Para reducir las tensiones y mitigar las crecientes tensiones intercomunales, Ankara y sus asociados internacionales deben apoyar las estrategias a largo plazo para la integración sostenible de los sirios.

Turquía ha demostrado una notable resistencia a absorber a más de 3,4 millones de sirios en los últimos seis años. Pero la hostilidad de la comunidad anfitriona hacia estos recién llegados está aumentando. Según un informe reciente de International Crisis Group los incidentes de violencia intercomunitaria se triplicaron en el segundo semestre de 2017 en comparación con el mismo período de 2016. Al menos 35 personas murieron en estos incidentes durante 2017, incluidos 24 sirios. El potencial de violencia antirrefugiados es más alto en las áreas metropolitanas de Estambul, Ankara e Izmir, donde las comunidades anfitrionas ven a los sirios como culturalmente diferentes y resienten su competencia por empleos o clientes con salarios bajos, especialmente dentro de la economía informal. Muchos también creen que los sirios reciben un acceso preferencial a los servicios y la asistencia públicos. Estas quejas están propicias para la politización en el período previo a las elecciones de 2019, especialmente si el crecimiento económico se ralentiza, lo que reduce la participación de la mano de obra. Ankara, con el apoyo de contribuyentes internacionales, debe redoblar sus esfuerzos para garantizar la integración a largo plazo de los sirios en la sociedad turca, abordando y gestionando preventivamente las quejas de la comunidad anfitriona.


La hospitalidad se ha convertido en “preocupaciones”
La sociedad turca se ha mostrado solidaria con los refugiados sirios, pero su compasión está disminuyendo. Las comunidades de acogida -en particular las que se sienten marginadas por divisiones étnicas, sectarias o ideológicas- perciben a los sirios como una amenaza para sus intereses políticos y económicos. La descentralización excesiva agrava estos problemas: el gobierno nacional tiende a no comprometer a las autoridades locales o a la sociedad civil en la planificación de iniciativas diseñadas para promover la cohesión social, excluyendo a menudo a los que están en mejores condiciones de comprender las necesidades y tensiones locales. Las asignaciones de tesorería se distribuyen entre los municipios según el número de ciudadanos turcos, sin tener en cuenta la población refugiada, lo que significa que los recursos están especialmente limitados en las comunidades con un gran número de sirios. Al ignorar o minimizar las tensiones, el gobierno ha permitido que las hostilidades alcancen un punto de ebullición en algunas comunidades de refugiados.


370.000 niños sirios sin escolarizar
Aunque el Gobierno y los contribuyentes han realizado enormes esfuerzos para proporcionar educación a los niños refugiados, unos 370.000 de casi un millón de niños sirios en edad escolar no están matriculados, y otros 230.000 siguen asistiendo a los centros de educación temporales, que se están retirando progresivamente a medida que los niños sirios pasan al sistema escolar público. Los contribuyentes internacionales deben seguir canalizando recursos para mejorar la capacidad docente y ampliar la infraestructura escolar. Los maestros sirios que actualmente trabajan en los centros de educación temporales restantes podrían ser empleados por las escuelas públicas como “mediadores interculturales” para ayudar a los niños sirios a adaptarse y mantenerse al día con sus compañeros de clase.


Entre 750.000 y 950.000 sirios trabajan en el sector informal
La integración de los sirios en el mercado laboral formal es sin duda el mayor desafío. Los que permanecen en Turquía, en lugar de trasladarse a Europa, tienden a tener poca educación y pocas cualificaciones. La mayoría no habla turco. Se calcula que entre 750.000 y 950.000 sirios trabajan actualmente en el sector informal; sólo 15.000 han obtenido los permisos necesarios para el empleo formal. Cambiar esto no será fácil: el sector informal también emplea a un tercio de la mano de obra turca. Los refugiados sirios necesitarán clases de idiomas y ayuda para aprender otras habilidades básicas; tanto los trabajadores sirios como los turcos necesitan tener acceso a una formación profesional basada en una evaluación prospectiva de las necesidades del mercado. Las autoridades turcas también deberían eliminar las barreras burocráticas que disuaden a los empresarios sirios de establecer empresas formales.

Ankara se ha mostrado reticente a desarrollar una estrategia a largo plazo para la integración de los sirios por dos razones principales: quiere animar a los sirios a regresar si las circunstancias lo permiten y teme una reacción pública violenta si parece aceptar su presencia permanente. Esto es poco previsor y no hace más que aumentar la impaciencia entre las comunidades de acogida ansiosas de ver salir a los sirios, lo que crea las bases para la confrontación intercomunitaria. En su lugar, el gobierno debe reconocer que la mayoría de los refugiados sirios probablemente permanezcan en el país y adopten medidas para integrarlos sin descuidar las necesidades y quejas de los ciudadanos turcos, especialmente en las ciudades en rápido crecimiento del país.

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