Pide ayuda a la policía austriaca después de que el consulado turco intentara confiscar el pasaporte


El empresario Yavuz Bulbul, de 37 años de edad, se refugió con la policía austríaca después de que los agentes del Consulado General de Turquía en Viena intentaron confiscar su pasaporte por presuntos vínculos con el movimiento Gülen.

Según fuentes turcas y austriacas, Bulbul fue el martes al consulado para renovar su pasaporte que pronto expirará. Sin embargo, los funcionarios consulares se incautaron de su pasaporte debido a que se sospechaba que tenía vínculos con el movimiento.

Dos días después del incidente, Bulbul volvió a visitar el consulado pidiendo una carta oficial para que indique el rechazo del servicio consular el martes. Esta solicitud también fue rechazada, pero Bulbul vio su pasaporte en el escritorio del oficial, que logró recoger y huir.

El empresario corrió hacia el agente de policía austríaco que vigilaba el edificio del consulado y le dijo que el consulado quería confiscar ilegalmente su pasaporte.

El policía lo detuvo cuando los funcionarios consulares que lo habían perseguido fuera del edificio presentaron una denuncia contra él por acusaciones de agresión.

El fiscal a cargo del caso desestimó los cargos y liberó al empresario.

Bulbul está regresando a Corea del Sur, donde ha estado viviendo durante los últimos 15 años.

Un reciente informe que publicó la Platform for Peace & Justice (PPJ) titulado “Cancelación de pasaportes turcos y privación de la libertad de circulación” reveló que la cancelación de los pasaportes de miles de personas en Turquía durante un estado de emergencia en curso es contraria tanto a la legislación nacional como al Convenio Europeo de Derechos Humanos.

El informe, que arroja luz sobre el uso abusivo de la cancelación de pasaportes por parte del actual Gobierno turco, ilustra que el estado de emergencia declarado en Turquía inmediatamente después de un fallido golpe de Estado en julio de 2016 se estableció deliberadamente para condenar a los disidentes a la muerte civil, no sólo despidiéndolos de sus puestos de trabajo y deteniéndolos, sino también destruyendo sus esperanzas y su capacidad para comenzar nuevas vidas en otros lugares.