Periodista turca obligada a elegir: ¿Familia o libertad?

La periodista Arzu Yildiz escapó de su sentencia de prisión en Turquía en 2016 sólo para observar el deterioro de las libertades en su patria desde el exilio, temiendo por el futuro de su país y anhelando a la familia que dejó atrás.

Hace cinco años, Yildiz apoyaba al Partido de la Justicia y el Desarrollo (AKP), que gobierna Turquía. Ahora la periodista turca dice que no hay libertad bajo el presidente Recep Tayyip Erdogan. “Hay fascismo en Turquía, dictadura y barbarie”, dijo Yildiz.

Yildiz prescindió de las protestas de Gezi de mediados de 2013 y poco después comenzó a trabajar para el periódico progubernamental Türkiye. Allí, ella reportó y escribió varias historias importantes, pero sus editores se negaron a publicarlas porque eran demasiado críticos con el Gobierno turco, así que renunció.

Semanas más tarde, en enero de 2014, Yıldız escribió una gran noticia para el medio digital T24: tres camiones de la agencia de inteligencia de Turquía, MIT, habían sido detenidos y registrados en la ciudad de Adana, y parecían estar transportando armas a grupos radicales en Siria.

Ella fue una de las primeras en informar sobre esta noticia importante, la cual enfureció a Erdogan, que dice que los camiones transportaban ayuda a los turcomanos en Siria. Juró que el editor de Cumhuriyet, Can Dündar, “pagaría un alto precio”, después de que la agencia de noticias publicara fotos de los camiones del MIT.

De hecho, en mayo de 2016, Dündar y el jefe de la oficina de Ankara del Cumhuriyet Erdem Gül, fueron condenados a cinco años de cárcel por revelar secretos de Estado. Dos meses después, Yildiz recibió una sentencia de 20 meses por violar la confidencialidad de un caso judicial y, sorprendentemente, perdió la tutela de sus hijas.

Yildiz está casada y tiene dos hijas, ahora de 8 y 3 años. El fallo del tribunal la privó de su tutela legal, en un momento en que su hija menor tenía apenas seis meses de edad.

Después de su condena Yildiz huyó del país. “Me vi obligada a dejar atrás a mis hijas, a mi familia”, escribió a principios de este año. “No sé cuándo, ni cómo, ni si volveré a verlas.”

Si regresa a Turquía, para volver a ver a sus hijas, Yildiz perdería una de las pocas cosas que le quedan. “Si voy allí, pierdo mi libertad”, dijo.

Incluso si de alguna manera regresa, la sentencia significa que ya no puede matricular a sus hijas en el colegio, abrirles cuentas bancarias o llevarlas al extranjero, sin su padre. “Esto fue un acto de venganza”, dijo su abogado Alpdeger Tanriverdi a Reuters en ese momento. «Hay muchos casos en los que el tribunal no ejecuta este artículo del código penal. No estaban obligados a hacerlo».

Tanriverdi se refería a un artículo que permite quitar la custodia de los hijos a aquellas personas que vayan a ser encarceladas.

Yildiz no es ni mucho menos la única. El informe de la semana pasada del Comité para la Protección de los Periodistas (CPJ) volvió a nombrar a Turquía como el principal carcelero de periodistas del mundo, poniendo a 73 entre rejas en 2017. Según Reporteros sin Fronteras, Turquía ocupa el puesto 157 de un total de 180 países en materia de libertad de prensa.

“Todo el mundo se centra en el problema, pero necesitamos una solución. ¡Dadnos la solución!” dijo la periodista Yildiz. (www.ahvalnews.com)