Muere una mujer de 30 años de neumonía en una prisión turca


Nesrin Gençosman, una mujer turca de 30 años de edad que fue puesta en detención preventiva a principios de mayo de 2018 por sus presuntos vínculos con el movimiento Gülen, murió el miércoles en una prisión turca en la provincia de Ordu, debido a la privación de la medicación que tomaba para la neumonía.

Según informó el portal de noticias en línea Kronos, Gençosman fue trasladada de la prisión al Hospital de Ordu hace varios días, donde entró en coma y murió.

Al menos 31 personas, entre ellas agentes de policía, fiscales y maestros, habían sido encontradas muertas en julio de 2017 en las cárceles turcas desde el fallido intento de golpe de Estado de 2016, lo que causó gran preocupación por la suerte de miles de civiles que han sido mantenidos en prisión en malas condiciones en todo el país.

Según los informes de las asociaciones de derechos humanos ha habido un aumento en el número de muertes sospechosas en Turquía, la mayoría en cárceles y centros de detención, donde se practican la tortura y los malos tratos. En la mayoría de los casos, las autoridades concluyeron que se trataba de suicidios sin ninguna investigación efectiva e independiente.

También se han producido muertes sospechosas más allá de los muros de las prisiones, en medio de presiones psicológicas y amenazas de encarcelamiento inminente y tortura, a veces tras la liberación de los sospechosos o justo antes de su detención.

Halime Gülsu, una profesora arrestada el 20 de febrero de 2018 acusada de tener vínculos con el movimiento Gülen, también murió en prisión en abril al no recibir los medicamentos que necesitaba para el lupus eritematoso.

Según las cifras del Consejo de Europa, tras el intento de golpe de Estado, 150.000 personas fueron detenidas, 78.000 fueron detenidas y 110.000 funcionarios despedidos. 17.000 de los encarcelados son mujeres.