Fallece una madre turca en Kabul tras huir de la caza de brujas de Erdogan

Casi todos los miembros del movimiento Gülen, que han sido expuestos a la caza de brujas en todo el mundo por el gobierno del Partido de la Justicia y el Desarrollo (AKP) encabezado por el autocrático presidente turco Recep Tayyip Erdogan, tienen una historia dramática diferente. Casi todas las familias tienen tragedias que podrían ser una película o una novela.

Recientemente ha habido un ejemplo de ello en Kabul, la capital de Afganistán. Ismail Eyüpoglu (42), que vive en el extranjero desde hace 25 años, perdió a su esposa por la mañana el sábado 3 de febrero. Estaba aturdido entre la idea de regresar a Turquía con sus hijos y despedirse de su esposa en su último viaje y el temor de ser arrestado en el aeropuerto y ahondar más el dolor de sus dos hijos.

Mientras tanto, el consulado turco confiscó su pasaporte y le expidió un documento de viaje único. Él y sus hijos decidieron no ir a Turquía en el último momento. Sus hijos dijeron: “Papá, si te metieran en la cárcel, ¿qué haríamos sin un padre y una madre? No te vayas, y nos quedaremos aquí contigo”. Él despidió a su esposa y sus hijos dieron el último adiós a su madre después de poner su ataúd en el avión.

Ismail Eyüpoglu es un ciudadano turco del distrito Ünye de la provincia de Ordu. En 1993, decidió ir a Tartaristán para estudiar en una universidad. Estudió en una universidad pública para ser profesor de inglés. Al mismo tiempo, trabajó como tutor en uno de los dormitorios del movimiento Hizmet. Regresó a Turquía en 1999 después de su graduación. Sin embargo, el Consejo de Educación Superior (YÖK, por sus siglas en turco) no aprobó la equivalencia de su diploma. El mismo año se casó con Habibe.

Después de la decisión negativa de YÖK, volvió a Tartaristán y abrió un restaurante. Hasta 2010, su negocio iba bien y ganaba mucho dinero. Su hijo Selman nació en 2001 y su hija Zehra nació en 2005. Durante este tiempo, estuvo involucrado en obras de caridad y actividades educativas con el movimiento Gülen. Sin embargo, la presión ejercida contra el movimiento en Tartaristán en 2010 también le afectó. Cerró el restaurante. Se le instó a abandonar el país.

Envió a su esposa e hijos a Turquía. Fue a Dubai. Abrió un restaurante allí. Pero no pudo ponerse de acuerdo con su socio y pronto decidió volver a Turquía. Trabajó para una empresa privada en Turquía entre 2011-2012. Luego volvió de nuevo a Dubai y comenzó el comercio mayorista de azulejos, cerámica y suvenires. Allí continuó hasta 2015. No pudo manejar el negocio debido a la crisis económica en Dubai.

Comenzó a trabajar en una empresa que vende productos LED. Por un lado, estaba pensando en volver a Turquía. Pero para entonces el gobierno turco había iniciado una caza de brujas contra los supuestos miembros del movimiento Gülen en Turquía. Se enteró de que alguien llamado Hamza, que trabajaba para el consulado turco, lo reportó como “gülenista”. Además, sería detenido si alguna vez fuera a Turquía. Por lo tanto, cambió de opinión.

A finales de 2017, aceptó la propuesta de una empresa de ser su representante en Kabul. La familia Eyüpoglu se mudó a Kabul hace unas dos semanas. Mientras dormían en su nuevo hogar, la madrugada del sábado a las 03:30, Habibe Eyüpoglu (41) se despertó con dolor y opresión en el pecho y dijo: “¿Podrías llamar a una ambulancia?”. Ismail Eyüpoglu no pudo comunicarse con nadie durante la noche en Afganistán, donde acababa de llegar. Había un hospital alemán cerca de su casa. Le preguntó a su esposa si podía llegar hasta allí. Su esposa dijo que podía.

Pero el hospital estaba cerrado. Preguntó por ahí y se enteró de que había otro hospital cerca. Según el video de las cámaras de seguridad, a las 04:06, apenas entraron por la puerta del hospital, Habibe Eyüpoglu gritó “¡Ismail!” y se desmayó. Se golpeó la cabeza contra la puerta. Esperaron una camilla, pero no llegó por unos minutos y Ismail Eyüpoglu llevó a su esposa. Desafortunadamente, su esposa falleció después de poco tiempo.

Su hijo de 16 años y su hija de 12 años dormían en casa. Ismail Eyüpoglu volvió a casa sin saber qué hacer. No podía decirle nada a sus hijos. Llamó a la familia de su esposa en Turquía. Querían que el funeral de su hija fuera llevado a Ordu lo antes posible.

Ismail Eyüpoglu fue a la embajada turca en Kabul y contó la situación. Se suponía que habría que preparar algunos documentos para el traslado fúnebre. Mientras explicaba su historia al Centro de Estocolmo para la Libertad (SCF), dijo: “Sabía que las embajadas turcas se niegan a prestar servicios consulares a los miembros del movimiento Gülen. Pero era un funeral. Además de eso, yo era nuevo en Kabul, pensé que no me reconocerían. Fui a la embajada y les expliqué la situación. He oído que las embajadas en varios países confiscaron pasaportes de los presuntos miembros del movimiento Gülen. Así que cuando presenté el pasaporte original de mi esposa al oficial de la embajada, le di una fotocopia de mi pasaporte”.

Mientras tanto, Ismail Eyüpoglu tenía una gran indecisión. Había una denuncia de que era simpatizante de Gülen. No podía ir a Turquía desde 2015. De todos modos, en ese momento, quiso ir al funeral de su esposa, pero estaba preocupado. Finalmente decidió acompañar el funeral de su esposa e irse a Turquía. Sin embargo, los funcionarios de la embajada habían declarado que “Debido al estado de emergencia en Turquía, se da una medida cautelar de retirada de su pasaporte. Tiene que darnos tu pasaporte. Le daremos un documento de viaje único. Irá a Turquía con eso. Diríjase a la policía o a la autoridad local de Turquía y averigüe si hay alguna orden de detención sobre usted. Si no hay restricción, le enviamos su pasaporte”. Ismail Eyüpoglu tuvo que entregar su pasaporte a los funcionarios de la embajada.

Por otro lado, debido a que el hospital no tenía una morgue, llevó a su esposa a otro hospital que tenía una morgue. La embajada de Turquía no pudo preparar los documentos de transporte el sábado, domingo y lunes.

Eyüpoglu aún no podía decir a sus hijos que sus madres habían muerto. Pensó: “Cuando estamos en el aeropuerto de Turquía, puedo decírselo junto con mi familia”. Mientras hablaba con el SCF, decía: “No podía decir nada. Fue demasiado difícil para mí. No pude asumir esta responsabilidad sola con esa psicología”.

Pero el lunes, se enteró de que si iba a Turquía lo detendrían en el aeropuerto. Decidió no ir. En este caso, pensó que era necesario dar esa dolorosa noticia a sus hijos. Necesitaba la ayuda de sus amigos del movimiento Gülen en Kabul. Todos se fueron a la casa juntos. Los niños no podían entender por qué se reunía tanta gente. Preguntaron: “¿Por qué todos están tristes?”. Cuando su padre dio la trágica noticia a Selim y Zehra, empezaron a gritar. Ismail Eyüpoglu dijo: “En ese momento estaba no sabía qué haber. Abracé a mi Selman y a mi Zehra uno por uno y lloramos juntos”.

Y entonces llegó el momento de tomar otra decisión crítica. Les dijo a sus hijos que “Juntos podemos enterrar a vuestra madre en Turquía. Pero quiero que sepáis que hay una posibilidad de que me detengan y arresten en el aeropuerto”. Tanto su hijo como su hija le dijeron: “Papá, entonces no vayamos a Turquía. Si te perdemos después de nuestra madre, ¿qué hacemos?”.

Luego fueron a ver el funeral de su madre. Abrazaron a su madre sin vida y se despidieron de ella. Los documentos se completaron el martes. Ismail Eyüpoglu dijo: “Conseguí los documentos que necesitaba de las autoridades afganas en una hora. Pero el sábado, cuando mi esposa falleció, descubrí que un ciudadano turco, que me ayudó a recoger los documentos, me denunció como “gülenista”. Creo que eso influyó en la preparación de los documentos de la embajada turca en cuatro días”.

Como resultado, el funeral de Habibe Eyüpoglu fue enviado de Kabul a Turquía el martes por la noche. Dos hijos con lágrimas y un padre dolorido de quedaron atrás…