[ENTREVISTA] Mehmet Siginir: “No soy ni terrorista ni criminal”

por Enrique Figueredo

[Publicado en el diario La Vanguardia el 3 de junio de 2018]

Mehmet Siginir, seguidor de Fethullah Gülen, perseguido en Turquía y exiliado en España
“No soy ni terrorista ni criminal”

Mehmet Siginir se fue de Turquía y llegó a España en agosto del 2016, un mes después del intento de golpe de Estado en su país. Lo hizo porque temió que pasara lo que efectivamente pasó: las detenciones masivas de los partidarios del clérigo musulmán Fethullah Gülen a los que el Gobierno del presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, culpó desde el principio de la asonada y a los que acabó tachando de terroristas. Siginir fue editor en castellano de todos los libros de Gülen y miembro y seguidor del movimiento que el teólogo impulsó conocido como Hizmet (‘servicio’ en turco). “Yo no soy ni un terrorista ni un criminal ni tengo nada que ocultar”, asegura Siginir, de 38 años.

Entiende que haya turcos en el exilio que quieran ocultar su pertenencia a Hizmet. “Lo hacen muchas veces por sus familias”, afirma. “Yo lo digo porque aquí me siento seguro”, matiza, y eso que él tiene a su hermano mayor, asegura, cumpliendo ya una condena de seis años de cárcel por ser como él seguidor de Gülen. “Era profesor en una escuela pública”, comenta.

El de su hermano es uno de los cientos de miles de casos que han engrosado las listas de detenciones masivas, despidos de empleos públicos (militares o jueces entre otros) y encarcelamientos.

“Quiero personificar a las víctimas de la purga, que no se conviertan sólo en fríos números. Puedo sobrevivir con mis traducciones, pero siento que debo hacer algo. Es una necesidad personal y espiritual”. Así resume lo que le ha empujado a crear una web en castellano llamada Plataforma pro Derechos y Libertades en la que materializa esas aspiraciones. Se ha puesto en contacto, explica, con todos los periodistas exiliados que ha podido. Coordina esta plataforma desde Madrid donde vive con sus tres hijos y su mujer, que es murciana. Tiene cinco años de permiso de residencia por delante y sus hijos, pasaporte español.

Ahora está fuera de su país, pero en otro tiempo gozaba de un estatus muy diferente. El movimiento Gülen no era considerado criminal y contaba con el favor del poder político. Erdogan y Gülen iban de la mano. Se acusa a Hizmet de haber apuntalado a Erdogan y de darle profundidad ideológica, aunque ahora sufran represión. Siginir organiza argumentos de defensa:

“Todo el mundo apoyaba a Erdogan cuando hablaba de derechos humanos, pero luego se envenenó”

“Todo el mundo apoyaba a Erdogan en los primeros años, cuando hablaba de derechos humanos. Lo hacían tanto los gülenistas, la Unión Europea, Estados Unidos como Rusia… Lo veían un modelo entre el islam y la modernidad. Con el tiempo se envenenó”.

El clérigo Gülen vive en Estados Unidos, país que no ha accedido a extraditarlo a Turquía pese a las reiteradas peticiones de Ankara. Siginir es un defensor de sus postulados a ultranza: “No puede decirse que Hizmet sea un movimiento islamista. De ninguna manera. Nunca hemos escondido nuestra identidad musulmana y turca. Es verdad. Pero no queremos hacer proselitismo y sí fomentar el diálogo interconfesional”.