El ciudadano turco secuestrado sometido a graves torturas en la Oficina contra el Crimen Organizado de Ankara


Ümit Horzum, un ciudadano turco que fue secuestrado en Ankara el 6 de diciembre de 2017 y entregado a la policía de Ankara el pasado lunes, está siendo sometido a tortura, suplicio y dolor insoportable en la Oficina contra el Crimen Organizado del Departamento de Policía de Ankara, informaron los periodistas turcos Erk Acarer y Bülent Ceyhan.

La esposa de Ümit Horzum también compartió información similar en su cuenta de Twitter basada en las observaciones del abogado de Horzum durante una visita a su cliente.

Horzum fue despedido de su trabajo en la Agencia Turca de Acreditación (TURKAK) por un decreto gubernamental emitido el año pasado debido a sus supuestos vínculos con el movimiento Gülen. Según se informa, fue encontrado el 17 de abril, después de lo cual la policía informó a su esposa, Aynur Horzum, que su esposo estaba bajo custodia policial. Sin embargo, según la cuenta de Twitter, ni a su familia ni a su abogado se les había permitido ver a Horzum en ese momento.

Según el periodista Ceyhan, que tuiteó el viernes, Horzum está detenido en la Oficina contra el Crimen Organizado del Departamento de Policía de Ankara y tiene las costillas fracturadas y el tímpano reventado después de haber sido llevado allí.

La desaparición de Horzum fue noticia por primera vez cuando una cuenta de Twitter que se creía administrada por la esposa de Ümit Horzum tuiteó a finales de 2017: “No sé nada de mi esposo Ümit Horzum desde el miércoles 6 de diciembre de 2017 a las 6 de la tarde. … Tras los informes difundidos en los medios de comunicación sobre detenidos torturados, mi marido se asustó y se fue de casa para esconderse. … Poco después de su partida, los gendarmes vinieron a nuestra casa para detenerlo. … No volvió a casa desde entonces. Hace unos días, uno de sus amigos vino para decir que su coche había sido detenido y que él había sido secuestrado por la fuerza. [Su amigo] se fue sin responder más preguntas.”

AL MENOS 12 PERSONAS SECUESTRADAS DESDE EL 15 DE JULIO DE 2016

Las misteriosas desapariciones que involucran a grupos de la oposición ya victimizados se han convertido en algo común en Turquía tras el controvertido intento de golpe de Estado del 15 de julio de 2016.

Al menos 12 personas han sido secuestradas hasta ahora. Los secuestros en 11 casos tuvieron lugar en 2017, según un informe de la Asociación de Derechos Humanos (İHD) y la Fundación de Derechos Humanos de Turquía (TİHV).

Anteriormente, tres profesores, un abogado, un empleado de la universidad, dos funcionarios de agencias de inteligencia, un empleado de la Autoridad sobre Tecnologías de la Información y la Comunicación de Turquía (BTK), un empleado de la Autoridad de Competencia y un ingeniero agrónomo habían sido secuestrados, mientras que uno de los profesores fue entregado por personas no identificadas a la policía después de 42 días. También, el 27 de enero de 2016 fue reportado el secuestro de Sunay Elmas, residente de Ankara.

Los desaparecidos tienen en común en su historia personal que perdieron sus empleos en medio de una represión radical que el Gobierno turco ha llevado a cabo contra sus críticos, particularmente los supuestos miembros del movimiento Gülen.

El director para Europa y Asia Central de Human Rights Watch, Hugh Williamson, en una misiva dirigida al ministro turco de Justicia enfatizó que “Hay motivos creíbles para creer que agentes del Gobierno secuestraron por la fuerza a las personas desaparecidas. Las autoridades turcas deben cumplir de inmediato su obligación de localizar a las personas desaparecidas, que pueden estar en grave peligro, garantizar su liberación y, si están bajo custodia, darles acceso inmediato a un abogado e informar a sus familias de su paradero”.

Según HRW, las similitudes entre los secuestros de personas desaparecidas y el hecho de que posteriormente se descubriera que una de ellas había sido detenida por la policía demuestran que las fuerzas de seguridad o los agentes del orden podrían desempeñar un papel en esos secuestros y “desapariciones forzadas”, es decir, el Estado detiene o restringe la libertad de una persona, pero se niega a reconocerlo y lo mantiene confidencial, privando a las personas de sus derechos legales.

HRW se refiere a los casos de Önder Asan, Turgut Çapan, Mustafa Özben y Cemil Koçak, todos los cuales fueron despedidos de sus puestos de trabajo en virtud de decretos del Gobierno del estado de emergencia, y describe las similitudes de los secuestros, como el de una furgoneta negra Volkswagen Transporter, en la que Asan, Özben y Koçak fueron agrupados en diferentes momentos, según informaron los testigos y lo demostró la cámara de seguridad.

“Las autoridades turcas deberían demostrar urgentemente su compromiso de mantener la prohibición absoluta de las desapariciones forzadas y garantizar una investigación rápida y eficaz de las fuerzas de seguridad, los servicios de inteligencia y todos los demás funcionarios públicos que presuntamente han privado ilegalmente de libertad a personas y las han torturado o maltratado de otro modo”, ha declarado HRW.